Es muy habitual que los vídeos colgados en la red dispongan de un formato propio que no todos los reproductores pueden leer; para subsanar este problema, existe la posibilidad de descargarse un completo paquete de códecs, descodificadores que transforman ese formato inicial en otro que sea legible.
¿Por qué códecs?
La gran cantidad de información que contiene un archivo multimedia, sobre todo de vídeo, justifica el uso de estos códecs. Siete minutos de película en alta definición, por ejemplo, ocupan en un ordenador hasta 700 megabytes; una cantidad equivalente en memoria, a diez discos de música en MP3 con calidad alta.
Para poder usar estos archivos sin que el disco duro se llene o se colapse el ordenador, se comprimen con unos algoritmos que aligeran el peso. Pues bien, esos algoritmos se descodifican con su correspondiente códec.
La alternativa: los reproductores multiformato
Sin embargo, existe también otra alternativa: los reproductores multimedia multiformato, que evitan la búsqueda en Internet de los códecs adecuados para cada extensión. Ahora bien, cuando se utiliza alguna de estas aplicaciones, es recomendable que estén actualizadas, ya que en cada puesta al día, se añaden extensiones nuevas de vídeo y audio y se corrigen los errores.
Algunas de las aplicaciones más destacadas son:
VLC Player
Una de las más utilizadas. Se trata de un reproductor multimedia gratuito y multiplataforma, impulsado desde VideoLAN. Esta organización sin ánimo de lucro fue creada por estudiantes de ingeniería informática del instituto tecnológico ‘École Centrale de Paris’.